Elegir bien las botas de esquí!!!

ene 042016

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Las botas de esquí son importantísimas! Garantizan la comodidad del esquiador, deben sujetar los pies y los tobillos durante toda la sesión de deslizamiento, y transmitir a los esquís los impulsos del rider; por ello, es fundamental tomarse el tiempo necesario para elegirlas correctamente.

Es un elemento que determina el éxito de una sesión de esquí: unas botas no adaptadas son un auténtico calvario, e impiden que el esquiador disfrute plenamente de los placeres del esquí...

Las botas de esquí tienen dos objetivos:
- asegurar la transmisión de los apoyos a los esquís,
- ser cómodas, aislar del frío y calentar los pies.

El nivel de práctica

La elección de las botas depende del nivel de práctica del esquiador: según el control que tengamos de la disciplina, necesitaremos unas botas que tengan un grado de rigidez específico para responder a las distintas necesidades.

El grado de rigidez de las botas se mide mediante un índice llamado Flex.
Cuanto menor sea el Flex, más flexibles serán las botas. Y cuanto mayor sea, más rígidas serán las botas y más precisión y mejor control de la trayectoria aportarán al esquiador experto.

Hay que ir con cuidado para no elegir un Flex no adaptado a nuestro nivel: si es demasiado elevado, reducirá las sensaciones; si es demasiado bajo, limitará los apoyos.

Descubre más abajo las recomendaciones sobre el índice Flex en función del nivel:

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Un esquiador pesado y potente debe elegir un flex mayor que el recomendado para su nivel.

¿Cómo saber nuestra talla?

Una vez determinado el Flex, nos queda un paso esencial: saber la talla.
La talla de las botas de esquí se mide en Mondopoint: esta unidad corresponde simplemente a la longitud del pie en centímetros.

Puedes encontrar rápidamente tu talla Mondopoint gracias a la tabla de conversión:

Nunca hay que coger una talla más para evitar que las botas aprieten, ya que el pie no estaría correctamente sujeto.

Probarse unas botas de esquí

Cuando te pruebes unas botas de esquí, hay varios factores a tener en cuenta:
- el pie tiene que quedar bien sujeto, sobre todo en la zona del metatarso y el talón,
- los dedos tienen que poder moverse libremente.

Si notas cierta incomodidad al probarte las botas, lo más probable es que te hagan daño una vez en las pistas. Así que hay que ir con cuidado y no pasar por alto ninguna posible zona de presión que cause dolor durante la prueba, sobre todo en los maléolos (las partes que sobresalen en el tobillo).

Importante: el botín pierde entre un 30 y un 40% de su volumen a partir de los 10 primeros días de esquí. Por lo tanto, vale más no elegir unas botas demasiado anchas en las que el pie se mueva, porque este fenómeno se acentuará con los días...
Probarse las botas, paso a paso

Ponte los calcetines que uses para esquiar. No sirve de nada ponerse dos pares uno encima del otro, ya que cortarían la circulación sanguínea.

Afloja los ganchos y ponte la bota de pie, cerrando los ganchos en las primeras muescas. Ajustar el strap después de cerrar los dos ganchos de abajo te ayudará a cerrar los dos de arriba.

Importante: al probarte las botas en la tienda, lo más habitual es que el pie esté dilatado debido a que la temperatura es más alta que en el exterior. Si consigues que los ganchos lleguen hasta la última muesca de cierre, es que la bota es demasiado ancha para el pie, así que tienes que elegir una carcasa pensada para pies más finos.

Al ponerte de pie y bien recto, los dedos deben tocar ligeramente la punta interior de la bota.

Atención: si no tocan para nada la punta delantera de la bota, hay que coger una talla menos.

Al ponerte en cuclillas, las tibias se apoyan en la lengüeta y los dedos tienen que recular ligeramente y dejar de tocar la punta interior de la bota. Con las botas cerradas y de rodillas, el talón no debe despegarse de la plantilla.

Atención: si los dedos siguen tocando la punta de la bota, coge una talla más.

Camina con las botas puestas, controlando que el talón no se separe.

Importante: es normal notar una ligera incomodidad debido a la rigidez de las botas.

¡Cuidado con los calcetines! Si son demasiado gruesos, comprimen los pies dentro de la bota y cortan la circulación sanguínea, produciendo el efecto contrario al deseado: una sensación de frío..

3 problemas que puedes tener en un baño de pies con peces

ene 042016

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Coloquialmente se llama FishSpa a los establecimientos de belleza en los que se ofrece la una experiencia de eliminación de las pieles muertas de los pies a mordiscos por peces. Se trata de introducir los pies en una gran pecera en la que miles de diminutos peces van mordisqueando las zonas en las que se acumula más cantidad de piel muerta hasta dejarlo liso. La práctica, llamada ictioterapia, tiene bastante éxito en muchos países de Asia pero poco a poco está introduciéndose en España. Pero ¿es segura esta práctica o tiene algún riesgo para la salud?

Desde Clinicas Podovaro advertimos de tres serios problemas que podríamos tener si nos hacemos un tratamiento de belleza de baño de pies con peces.

1. Normalmente el agua en el que se encuentran los peces no se cambia tras finalizar cada práctica. Esto supone que si una persona con una infección por hongos, papilomas o bacterias introduce los pies en el agua, ésta quedará infectada. Hay que tener en cuenta además que la temperatura a la que se encuentra el agua está entre los 30 y 40 grados lo que favorece la transmisión.

2. No solamente será el agua el posible canal de transmisión, los peces podrían también podrían ser transmisores de estas bacterias y enfermedades en el caso de que uno de los mordiscos pudiera proferir una herida a la persona que está recibiendo el tratamiento. Imaginemos una persona con una verruga o con psoriasis a la que le pudiera sangrar la zona afectada.

Hay que tener en cuenta también este punto que los centros de estética no se someten a la regulación sanitaria por lo tanto no tienen unas exigencias como cualquier clínica o un centro sanitario.

3. Además de ser una práctica poco higiénica y peligrosa para la salud, se debe de dejar constancia que los peces por mucho rato que “trabajen” en tus pies no eliminan los callos, solo harán desaparecer una pequeña capa de piel muerta. Para hacer un correcto tratamiento de los callos y eliminarlos definitivamente es necesario que un podólogo realice un deslaminado cuidadoso de la zona.

FASCITIS PLANTAR

dic 212015


Fascitis plantar

Es uno de los problemas que más frecuentemente nos consultan nuestros pacientes, no sólo los deportistas, sino en la población en general.

¿Qué es la fascitis plantar?

La fascia plantar es un tejido conectivo que recorre la planta, desde el talón hasta los dedos. Este tejido se dispone bajo la piel y tiene un grosor de unos 2-3 mm en condiciones normales, pero cuando se irrita y se inflama va aumentando su grosor. Con la cronicidad del proceso las fibras de colágeno sufren una degeneración hacia un colágeno de mala calidad que conlleva engrosamiento (> 4 mm) e incluso rotura.

Hay que tener en cuenta que la fascia está íntimamente ligada los huesos, ligamentos y músculos de la planta del pie, y que frecuentemente hay afección conjunta de varios tejidos. Éste es el caso del espolón calcáneo plantar, que es la afectación ósea de la cara plantar del calcáneo debido a la tracción que la fascia origina sobre él.


Zona frecuente de dolor en la fascitis plantar.

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La fascia plantar es una aponeurosis muy resistente localizada en la planta del pie. La fascia plantar es la estructura que con más frecuencia se lesiona en el talón del corredor, especialmente en aquellos con pies cavos, pronadores o sobrepeso.

Cuando en entradas anteriores os hablamos de la lesión de la fascia plantar os comentamos que se puede dividir en dos tipos:

1. Aguda o de poco tiempo de evolución, que llamamos fascitis aguda, y que es debida al aumento de tensión en la fascia que producen micro desgarros seguidos por un proceso inflamatorio y de reparación.

2. Crónica o de larga evolución, que denominamos fascitis crónica (fasciopatía plantar crónica o fasciosis), y que tiene las siguientes características:

Cambios degenerativos (celulares, vasculares, químicos, fibras, …)
Aumento de tamaño de la fascia.
Puede haber roturas parciales.
Disminución de colágeno tipo I y aumento de colágeno tipo III.
No hay inflamación.

 

¿Cuáles son los síntomas?

Lo más característico es el dolor que se localiza en la cara plantar e interna del talón, que es una zona de anclaje de la fascia al calcáneo, aunque el dolor puede localizarse en todo el recorrido de la fascia.

Es muy frecuente que el dolor sea más intenso por la mañana, al dar los primero pasos al levantarse de la cama, o cuando estamos sentados y nos incorporamos de pie. Esto ocurre porque en reposo la fascia se contrae, y al incorporarnos de pie la tensión que ejerce nuestro peso sobre el tejido lo estira de manera brusca. El dolor suele ir cediendo tras los primeros pasos, pero a lo largo del día, y especialmente si la actividad deportiva o el trabajo obliga a estar mucho tiempo de pie, el dolor reaparece y se hace constante.

 

¿Qué factores intervienen en la formación de la fascitis plantar?

Los factores biomecánicos están muy relacionados con estos procesos. Una biomecánica inadecuada favorece que la fascia está sometida a microtraumatismos continuados o procesos de tracción. Es por ello que los deportistas, en especial aquellos con exceso y/o entrenamiento inadecuado, y las personas con sobrepeso sean población diana de ésta patología. En los corredores una de las causas es una técnica de carrera inadecuada. (Los cuatro mandamientos de la técnica de carrera)

Así, un pie con pronación inadecuada del retropié genera una tensión excesiva sobre la planta que obliga a la fascia a estar en una posición de estiramiento forzada. O el pie cavo (mucho arco interno), que por lo contrario obliga a que el recorrido de la fascia desde el talón a los dedos sea mayor, y por tanto también la fascia está tensa.

Pero hay que saber que además suele haber implicación de otros factores como el tendón de Aquiles, que tiene continuidad en la fascia plantar. Por ello es necesario descartar que la musculatura posterior de la pierna o la longitud del miembro inferior estén implicados en el proceso. También hay que valorar otras patologías musculares como el tibial posterior o musculatura propia del pie, ligamentosas, articulares o fallo del mecanismo de windlass de la fascia plantar.

No menos importantes son los factores externos como el calzado inadecuado. Así, no es casualidad que tras el verano haya un mayor número de fascitis plantares en nuestras consultas, provocadas por el uso de sandalias, chanclas o calzado con baja altura de tacón. Por un lado, el calzado sin sujeción en el talón requiere un trabajo extra de la musculatura intrínseca del pie para controlar que el calzado no “vuele” en cada paso y para asegurarlo al pisar. Por otro lado, el cazado con sujeción de talón pero sin altura en el tacón aplica una tensión extra a la musculatura posterior de la pierna, que a su vez hace que el tendón de Aquiles en su unión con el pie y por medio del llamado sistema aquileo-calcáneo-plantar lo transmita a la fascia.

En el deporte hay otros factores que intervienen como el cambio de terreno o pavimento, como pasa en el fútbol con el cambio a un césped duro o seco. También, últimamente vemos como afecta el la disminución del drop del calzado de running. Es importante que el corredor sea consciente de no disminuir el drop bruscamente y hacerlo progresivamente, y también debe ser consciente de que cuando compre las zapatillas sea aconsejado adecuadamente. Es habitual que el corredor acuda a consulta y cuando le examinamos el calzado descubrimos que en su última compra adquirió insconcientemente uno con un drop inferior al que usaba habitualmente.

 

Diagnóstico de la fascitis plantar.

Es importante hacer un diagnóstico diferencial con otras lesiones con sintomatología similar, por ello es recomendable acudir a su podólogo para que le diagnostique adecuadamente y aplique el tratamiento más adecuado.

Debemos tener en cuenta que el tratamiento de la fascitis está relacionada con su fase evolutiva, así cuando más temprano acuda al podólogo el diagnóstico será más rápido y el tratamiento más eficaz y menos complejo. Una fascitis de más de seis meses de evolución tiene muchas posibilidades de hacerse crónica.

Los síntomas nos pueden orientar hacia el diagnóstico, pero es aconsejable complementar los datos con pruebas complementarias. La ecografía es la prueba de elección para el diagnóstico, ya que podemos ver en tiempo real el estado de la fascia, su grosor y estructura.

 

Erróneamente se usa de forma habitual la radiografía para el diagnóstico de la fascitis, quizás buscando la presencia de un espolón calcáneo plantar. Hemos de saber que el espolón calcáneo plantar puede estar presente o no, y que puede estar asociado con dolor o no, por lo que no es condición necesaria para que haya una fascitis plantar.

El uso de la resonancia magnética es necesaria en casos donde la ecografía o la radiografía no den información suficiente para el diagnóstico.

 

Tratamiento de la fascitis plantar.

El tratamiento, como hemos comentado, dependerá de la fase evolutiva de la lesión y las características de la misma. A continuación describimos diferentes tratamientos, que su podólogo prescribirá y realizará en función de la evaluación que realice:

-Reposo relativo.

-No usar calzado plano. Usar tacón mínimo de 2 cm de altura.

-Disminuir la inflamación con crioterapia (aplicación de hielo) 15 min, 2-3 veces al día.

-Tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos (AINES).

-Vendaje funcional o neuromuscular.

 

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Vendaje neuromuscular en fascitis bilateral

-Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de la musculatura del tobillo y del pie.

-Estudio biomecánico para valorar las posibles implicaciones dinámicas y morfofuncionales.

 

BIOMECANICA

-Tratamiento mediante la adaptación de soportes plantares a medida.
Adaptación de soportes plantares a medida

-La EPI® en el tratamiento de la fascitis plantar

-Infiltración de Colágeno y homotoxicología.

-Terapia física.

-El uso de la infiltración local con corticoides cada vez es un recurso cada vez menos utilizado.


Infiltracion ecoguiada.

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-Férula nocturna antiequino.

-Cirugía como último recurso y cuando los demás tratamientos fallan.

 

Nuestro trabajo a lo largo de estos 13 años se ha visto avalado por profesionales del deporte que han conquistado la cima de sus especialidades.

“La información descrita en éstas líneas tienen una función informativa y no pueden sustituir la evaluación realizada por su podólogo en consulta”

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SILLINES EN EL CICLISMO

dic 112015

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En esta entrada de hoy vamos a hablar sobre la elección de un sillín u otro en función de una serie de condiciones. Sin lugar a dudas, el factor económico no va a ser una cuestión que vamos a valorar nosotros, porque simplemente nos atañen motivaciones biomecánicas a la hora de la elección de un buen sillín.

Cuando nos compramos una bicicleta nueva, miramos mucho el cuadro (fibra de carbono, alumnio), orquilla (lefty,..) suspensión, bielas, frenos,… y posiblemente al sillín es al elemento que menos importancia le damos. Posiblemente sea uno de los elementos que nos haga poder pedalear, mejor, peor o simplemente no poder pedalear.

Desde siempre o casi siempre los que se iniciaban en el mundo del ciclismo buscaban sillines “blanditos” porque así al terminar no nos dolía el culete.


Actualmente, los investigadores en mecánica, tecnología de materiales y biomecánica han demostrado que cuanto mas fino y mas duro sea un sillín mas estable es, siempre y cuando teniendo una serie de premisas. Por ello actualmente los sillines son muy finos y duros porque están fabricados con materiales muy resistentes y muy finos (fibra de carbono) y suelen llevar muy poca cantidad de elementos amortiguadores (gel) el cual va localizado justo en el punto exacto donde según el fabricante debe de ir alojado, apoyado,… cada isquión desde donde ellos consideran que la mecánica y eficiencia energética puede ser la mayor y mejor.

Mis consejos a la hora de hacer una compra de un sillín son:
– Hacer una medición de isquiones (isquión es el hueso duro que podemos palpar en la zona del glúteo, también conocido como el hueso del culo y se nos suele clavar en el sillín cuando algo funciona mal).
– Comprar un sillín de tu talla, y no el sillín que está en oferta, ni el sillín que te ha prestado tu compañero de sufrimiento que al haber cambiado ya lo tiene parado.

Si compramos sillines mal adaptados y/o mal ajustados nos puede pasar desde deficiencia en la pedalada; dolores lumbares, rodillas, isquiosurales; dolor perineal; rozaduras en zona de periné, problemas prostáticos,….

Una forma casera de saber tu medida entre isquiones es con un folio; lo pones sobre una superficie blanda, tampoco demasiado, como una silla acolchada de escritorio por ejemplo y te sientas encima. al levantarte verás que se quedan marcados los isquiones, 2 círculos sobre el papel, mides la distancia entre los 2 centros y tendrás la distancia entre isquiones.
Los biomecánicos tenemos otros métodos de medición.

Con esa medición nos vamos a la tienda de confianza o nos vamos a la web de confianza, y asemejamos al máximo la medida de nuestro isquión con el tallaje de los fabricantes.

Pensad siempre que los isquiones son la el punto de apoyo sobre el cual se ejecutan los movimientos y palancas de esfuerzo a través de las cuales pedaleamos. Si el punto de apoyo no es fijo, cómodo y estable, la pedalada no va a rendir como debe de rendir. UN BUEN SILLÍN Y ADAPTADO A NOSOTROS ES FUNDAMENTAL.

7 consejos para evitar lesiones en los pies del ciclista

dic 112015

El pie es una de las partes del cuerpo más importantes en la práctica del ciclismo puesto que es donde recae toda la fuerza e impulso del pedaleo. En este artículo os proponemos 7 consejos para cuidar los pies del ciclista, una estructura que suele pasar desapercibida para los aficionados a este deporte pero que no está exenta de sufrir lesiones como vamos a explicar a continuación.

Una de las cosas más importantes que debes de saber si eres ciclista y quieres cuidar tus pies y evitar lesiones es que es básico que utilices un calzado adecuado al tipo de bicicleta, al terreno por el que vas a circular y por supuesto a la talla de tu pie. Llevar la bota correctamente ajustada es vital para evitar lesiones.

Puede llegar a ser normal que se nos duerman los dedos de los pies durante la práctica del ciclismo. Si esto nos ocurre es posible que se deba a que llevamos las botas demasiado apretadas o el calzado es demasiado estrecho y nos oprime los dedos. Otra molestia asociada a la presión excesiva en las botas es la irritación de los extensores (empeine del pie).

Si no eres experto conviene acudir a un profesional para que ajuste las calas de tu bicicleta para poder pedalear con una posición correcta del pie. De esta forma el pedaleo será más eficiente y evitaremos lesiones. ¿Cuál es la posición correcta del pie en el pedal? La posición correcta es hacer coincidir la cabeza del primer metatarsiano en el eje del pedal.

Es importante recordar en este momento el consejo de la talla de la bota de la que hemos hablado en el punto uno. Si la bota te viene grande, tu pie se moverá dentro del calzado y será difícil ajustar la cala al primer metatarsiano. El movimiento además nos puede provocar rozaduras.

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Si vas a utilizar vaselina o algún producto para evitar roces, las zonas que debes tener en cuenta son precisamente la cabeza del primer metatarsiano y el empeine.

Es recomendable aprender técnica de pedaleo para evitar el excesivo balanceo del pie. De esta forma evitaremos lesiones y junto con una correcta postura general del cuerpo mejoraremos nuestro rendimiento deportivo.

Es habitual tener calambres en los dedos por la posición de los dedos en garra dentro de la bota.

El uso de plantillas en el ciclismo mejora la presión plantar pero no el rendimiento. Para mejorarlo hay que trabajar la posición del cuerpo sobre la bicicleta.

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CALZADO LABORAL

dic 112015

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CALZADO LABORAL-SEGURIDAD Y SUFRIMIENTO
La semana pasado me he visto obligado a realizar cuatro informes a pacientes, que su patología estaba directamente relacionada con el calzado de trabajo. Dichos informes se realizan para trabajadores de distintos grupos laborales, industria, hostelería, construcción y sanidad.
El sentido común y la experiencia nos dice que cada pie requiere unas necesidades en lo que al calzado se refiere. No es lo mismo un pie neutro, pronado, plano, cavo……..Si embargo el calado que utilizan nuestros pacientes en sus diferentes actividades no tiene en cuenta una seri de principios básicos en cuanto a la ergonomía del calzado. Esto hace que solo se apueste por la “”SEGURIDAD””, dejando a un lado el sufrimiento que algunas personas padecen en sus labores habituales.
Para más Inri, los profesionales sanitarios son unos de tantos sufridores de esta realidad. Y yo me pregunto, como es posible que las autoridades en materia sanitaria en general, y en salud laboral en particular, no consulten sobre esta realidad a los profesionales que cada día nos toca bregar con la salud de los pies.
Desde este pequeño portal informativo, sugiero que se tenga al menos en cuenta la opinión de los podólogos. Sinceramente creo que algo tendremos que decir. Sin duda y por conocimientos podremos coordinar la seguridad y la comodidad, primer paso para iniciar una prevención primaria en lo que a podología laboral se refiere.

Atom

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